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Matillas en flor: un espectáculo natural a la vuelta de la esquina

No hace falta irse muy lejos para darse cuenta de que el paisaje, cuando quiere, se pone sus mejores galas.
Ahora que el invierno empieza a batirse en retirada, el turismo de floración —esa moderna costumbre de viajar buscando el estallido de color de la naturaleza— cobra fuerza. Y en Matillas, para qué engañarnos, tenemos nuestra propia «pasarela» particular.

El despertar: Los almendros

La primera parada de esta explosión floral la tenemos ya mismo. Con la primavera asomando el morro, los almendros empiezan a salpicar el blanco y el rosado por nuestro término.

Si quieren ver estampas de postal, solo hay que darse un paseo por Matillas La Vieja o acercarse a los huertos que custodian el Arroyo de la Parra. Es un espectáculo efímero, de esos que duran lo que un suspiro, pero que cada año atrae a más curiosos con la cámara al cuello buscando retratar ese contraste tan nuestro entre la piedra y la flor.

La sorpresa de junio: Las amapolas

Pero la primavera no se despide sin darnos un último capricho. De cara a junio, cuando el cereal ya empieza a tomar cuerpo, las amapolas nos sorprenden salpicando de un rojo intenso las tierras. Ese contraste del verde (o el ya dorado) del trigo con el carmesí de la amapola es, sencillamente, imbatible. Es el aviso de que el verano está a la vuelta de la esquina y de que el campo está más vivo que nunca.

El verano: El amarillo de los girasoles

Si el almendro es la elegancia, el girasol es la explosión. Cuando llega el calor de verdad, nuestros campos se vuelven dorados. No son pocos los turistas que buscan en la alfombra amarilla que cubre nuestras fronteras. Es, sin duda, el momento más fotogénico del año, donde la luz de la Alcarria brilla con una intensidad especial.

Pero aún tenemos pinceladas de color

Aunque no pretendemos competir con el despliegue de Brihuega (cada uno en su sitio y Dios en el de todos), por aquí también tenemos nuestras retamas de espliego salvaje. Quizás menos ordenadas, pero con ese aroma auténtico que te asalta cuando menos te lo esperas en un paseo por el monte.


Y si echamos la vista un poco más allá, hacia Villaseca, hasta hace bien poco podíamos disfrutar de esas manchas de colza que teñían el valle de un amarillo chillón, casi eléctrico, dándole al paisaje un aire casi centroeuropeo por unos días.

Lo que está claro es que Matillas, entre el blanco del almendro y el oro del girasol, tiene cuerda para rato para los amantes de la fotografía y el senderismo.

¿Y tú, con cuál te quedas?
¿Prefieres la delicadeza del almendro o la fuerza del girasol?

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domingo, 1 de marzo de 2026 / No Hay Comentarios » / Por Equipo Matillas.org




Los otros mosaicos de Matillas: El arte de la paciencia y el cemento

En Matillas, cuando hablamos de mosaicos, no nos referimos a esas teselas romanas de los libros de historia. Aquí hablamos de los «Mosaicos del Fénix», esas baldosas hidráulicas que todavía visten los suelos de muchas casas antiguas. Lo que antaño se ponía por pura economía —era lo que había a mano y lo más económico— hoy se ha convertido en una pieza de coleccionista que vuelve a estar de rabiosa actualidad.


Recientemente, los compañeros de Castilla-La Mancha Media (CMMedia) han visitado a uno de los poquísimos maestros mosaiquistas que mantienen vivo el oficio en España. A través de su labor, podemos entender mejor cómo se fabricaron esos suelos que pisamos en casa de nuestros abuelos.

El mosaico no entiende de prisas


Fabricar un mosaico hidráulico es un trabajo puramente artesanal donde apenas han cambiado las herramientas en décadas. El proceso, tal y como nos explican en el reportaje, sigue unos pasos muy definidos:

1. El diseño y la trepa: Todo empieza con el dibujo. Se utiliza un molde de hierro llamado «trepa», que es el que delimita las zonas donde irá cada color. Es un rompecabezas de metal donde se vierte la esencia de la baldosa.

2. El vertido de los pigmentos: No se utiliza pintura superficial, sino una mezcla de cemento blanco, mármol en polvo y pigmentos. El artesano vierte con cuidado esta «pasta» en los huecos de la trepa según el diseño elegido. Algunos modelos complejos pueden llevar hasta 16 colores diferentes.

3. El cuerpo de la baldosa: Una vez completado el dibujo, se retira la trepa y se añaden capas de cemento seco y arena, que servirán de base y ayudarán a absorber el exceso de humedad de la capa decorativa.

4. La prensa hidráulica: Aquí es donde ocurre la magia (y de donde viene su nombre). La pieza se somete a una gran presión en una prensa. No se cuecen en horno, sino que la presión compacta los materiales de tal forma que quedan sellados.

5. El fraguado y el agua: Tras desmoldar la pieza, viene la parte más crítica: el secado. Las baldosas deben secarse al aire durante 24 horas y, posteriormente, sumergirse en agua otras 24 horas para que el cemento hidrate perfectamente y gane su dureza característica.

Un legado en cada pisada

Es curioso cómo el tiempo pone las cosas en su sitio. Aquellos suelos que en Matillas se instalaban por ser prácticos y accesibles, son hoy un símbolo de distinción y artesanía. Como bien dicen en el video, estos mosaicos no son solo suelo; conservan una historia y un legado familiar que sigue vivo pieza a pieza.

La próxima vez que entren en una de las casas viejas del pueblo y miren hacia abajo, fíjense bien en esos dibujos. Ahora ya saben que detrás de cada flor y cada greca hay horas de prensa, agua y el saber hacer de manos expertas.

Puedes ver el proceso completo de fabricación en el reportaje de CMMedia aquí:
Tercera generación fabricando suelo hidráulico
Y una versión ampliada en la web de CMMedia:
– La casa del Mosaico, hogar de una técnica casi extinta

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domingo, 22 de febrero de 2026 / No Hay Comentarios » / Por Equipo Matillas.org




¿Genialidad o locura? Tierra gratis a un tiro de piedra de Matillas


Hay noticias que te dejan parpadeando un par de veces para asegurarte de que has leído bien.
El último bando publicado por el Ayuntamiento de Jadraque con fecha del 11 de febrero es una de ellas. Con las obras que están haciendo en la vía del tren y en la estación de RENFE de Jadraque, a la empresa operadora (UTE Jadraque) están generando un exceso de tierra por doquier.

¿Y qué han decidido?

Pues la han puesto a disposición de cualquier vecino, empresa o «interesado» que quiera pasarse a por ella. Como lo oyen: tierra gratis para todo el que la necesite.

¿Oportunidad de oro o ganas de complicarse la vida?

A primera vista, puede parecer una tontería como una casa, pero… no lo es tanto.
Si tienes un terreno que nivelar, un huerto que rellenar, quieres enterrar la piscina o estás pensando en hacer algún talud en la parcela, que te regalen la materia prima es un regalo del cielo. En lugar de pagar camiones de tierra, se aprovecha lo que sale de las obras de al lado. Economía circular lo llaman ahora.

Pero claro, también está la parte de la locura. Mover «cantidades industriales» de tierra no es moco de pavo. No es ir con un par de cubos. Necesitas maquinaria, camiones y un sitio donde dejar semejante montaña. Además, hay que tener ojo: no es tierra vegetal, es tierra de excavación de una vía de tren.

Ya tenemos precedentes por aquí…

Esto de los «excedentes» no nos pilla de nuevas en Matillas.
Si mal no nos acordamos, hace no mucho tiempo vivimos una situación parecida. ¿Se acuerdan de cuando se talaron los árboles en la zona de los pisos y en el paseo de la Estación? En aquel entonces, también se facilitó que la madera no se desperdiciara, permitiendo que el aprovechamiento se quedara en casa.

¿Te interesa? Saca el teléfono

Si ya estás visualizando esas obras chimpún, el bando es claro: hay que llamar al 662 90 52 29 para informarse y coordinar la recogida. Nada de ir allí con una pala por tu cuenta: las obras de la RENFE no son un parque.

Habrá quien piense que es un incordio y habrá quien ya esté llamando al primo que tiene un remolque para traerse un poco de tierra hacia Matillas. Sea como sea, la oferta está sobre la mesa (o sobre la vía).

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Es una idea brillante para aprovechar recursos o una locura que nadie va a usar? ¡Nos vemos por las vías!

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domingo, 15 de febrero de 2026 / No Hay Comentarios » / Por Equipo Matillas.org




Cuando tu calle no existe en el Catastro

¡Ah!En primer lugar, recordamos que este próximo viernes día 30 de Enero a las 11:30 hay Pleno Municipal.

En la sesión ordinaria del Pleno celebrada el pasado 26 de septiembre, el Ayuntamiento de Matillas ha tomado una decisión importante para mejorar la gestión administrativa y la claridad de nuestro callejero.

¿Qué pasó?

Tras una revisión detallada del plano catastral oficial, se ha constatado que nombres de las vías «Calle Benigno de la Torre» o «Barrio Rivera» no existen en los registros oficiales ni en la Gerencia Territorial del Catastro de Guadalajara. Esta falta de coincidencia entre los nombres que usamos habitualmente y los registros oficiales puede generar problemas administrativos a futuro para los vecinos (por ejemplo, desde trámites de herencias hasta la recepción de correspondencia oficial).

Todo se llamará «Calle Rivera del Río»

Para corregir esta situación y garantizar que los datos del Padrón de Habitantes correspondan con la realidad legal vigente, el Pleno ha acordado lo siguiente:

Todas las personas que actualmente figuran inscritas en la «Calle Benigno de la Torre» o «Barrio Rivera» verán modificada su inscripción a la Calle Rivera del Río, que es la que figura correctamente en el Catastro.

El acuerdo será remitido al Instituto Nacional de Estadística (INE) y a la Diputación de Guadalajara para que den de alta la vía en el callejero oficial y realicen los cambios necesarios en las inscripciones padronales.

Un paso hacia una administración más exacta

Esta medida, aprobada con 4 votos a favor y una abstención, busca que Matillas cuente con una información territorial coherente y exacta. De este modo, se garantiza que cualquier trámite administrativo, postal o legal de los residentes en esa zona esté respaldado por la cartografía oficial del Estado.

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domingo, 25 de enero de 2026 / Comentarios desactivados en Cuando tu calle no existe en el Catastro / Por Equipo Matillas.org




¿Sabes por dónde pasaba la calzada romana que cruzaba Matillas?

Calzada romana Matillas

Parece increíble, pero hace casi dos mil años, por los alrededores de Matillas ya circulaban los carros romanos. Lo que hoy es una carretera más fue en su día una vía principal del Imperio Romano, parte de una red monumental que conectaba todos los rincones de Hispania.

Los estudios arqueológicos y los proyectos de cartografía histórica confirman que el tramo de calzada romana que pasaba por Matillas coincide prácticamente con la actual CM-1003, la carretera que nos une con Bujalaro y Villaseca.

La calzada seguía el camino más lógico y amable con el terreno, cruzando el valle junto a los ríos Henares y río Dulce, cuyos cursos marcaban el recorrido más sencillo para avanzar.

Más adelante, la calzada no pasaba por Mandayona, sino que desde Villaseca subía hacia El Cerrillar y continuaba luego hasta Segontia (Sigüenza) siguiendo el recorrido de la actual CM-1101.

Calzada romana Matillas

Éramos parte de la Vía Augusta

El tramo de Matillas formaba parte de la Vía XXV del Itinerario de Antonino. Era una de las arterias más importantes del Imperio en Hispania, ya que conectaba Augusta Emerita (Mérida) con Caesaraugusta (Zaragoza) a través de los valles de los ríos Henares y Jalón.

Esta ruta unía la Meseta con el valle del Ebro y era clave para el transporte de tropas, mercancías y viajeros.

Restos y vestigios en la zona de Matillas

A día de hoy, apenas se conservan restos visibles de la antigua calzada romana en Matillas (¿quizás el puente romano?), pero las referencias históricas y los estudios nos permiten reconstruir parte de su recorrido.

Se han hallado fragmentos de empedrado muy antiguo y compacto entre Humanes y Espinosa, y se sabe que la vía seguía por Carrascosa, donde aparecieron restos romanos entre los ríos Henares y Bornova.

Desde allí, el camino continuaba por la margen derecha del Henares hasta las cercanías del kilómetro 104 del ferrocarril, donde cruzaba el río. Luego, por la margen izquierda, avanzaba cerca de Jadraque y Bujalaro, para cortar hacia la vereda de Matillas La Vieja, bajo sus dos cerros gemelos.

El escritor seguntino del siglo XVIII Diego González Chantos, en su obra Resumen de Correcciones, ya escribió que:

“No es solo en aquel sitio del término de Mandayona donde se han encontrado restos de la antigüedad romana, sino también no lejos de aquella villa, a la entrada occidental del valle en que existe, esto es, cerca de Matillas…”

También las Relaciones Topográficas de Felipe II mencionan que por Matillas pasaba un camino real muy transitado, lo que refuerza la idea de que el trazado romano se siguió utilizando durante siglos.

En el siglo XVIII se documentaron hallazgos arqueológicos en el inicio del valle del Dulce, probablemente de origen romano, aunque por desgracia no han llegado hasta nosotros restos materiales de aquella época.

Cómo se construía una calzada romana

Los romanos no improvisaban. Sus carreteras eran auténticas obras de ingeniería, construidas con un método tan meticuloso que muchas aún se adivinan bajo caminos actuales.

  • Estructura: se levantaban por capas: una base de piedras grandes (statumen), encima una capa de arena y grava (rudus), luego otra de grava triturada (nucleus) y, finalmente, una superficie de losas de piedra (pavimentum), todo rematado con una capa de rodadura de zahorra.
  • Ingeniería: buscaban siempre la rectitud del trazado y un firme muy resistente, de hasta 90 cm de espesor, compactado con rodillos tirados por animales.
  • Marcadores: cada milla romana (unos 1.450 metros) se señalizaba con un miliario, una columna cilíndrica que indicaba la distancia y, a menudo, el nombre del emperador que había ordenado construir o reparar la vía.

No todas las calzadas estaban enlosadas: solo las más emblemáticas, como la Vía Apia. La mayoría eran de tierra apisonada, perfectas para los caballos sin herraduras que usaban los romanos.

Un legado bajo nuestros pies

Toda esta información se puede consultar de forma muy visual gracias al proyecto Itiner-e, en el que plasman todas las rutas en un Google Maps de las calzadas romanas. Hoy sabemos que los romanos llegaron a construir más de 300.000 kilómetros de carreteras en Europa y el norte de África, de los cuales unos 40.000 recorrían la península ibérica.

Muchos de esos caminos siguen vivos, camuflados a los pies de carreteras modernas como la CM-1003 que cruza Matillas. Puede que ya no queden miliarios ni empedrados visibles, pero cada vez que recorremos esa carretera, seguimos las huellas exactas del camino que hace veinte siglos conectaba Mérida con Zaragoza, y que convirtió a Matillas en un punto más dentro de la red que sostenía todo un imperio.

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miércoles, 10 de diciembre de 2025 / Comentarios desactivados en ¿Sabes por dónde pasaba la calzada romana que cruzaba Matillas? / Por Equipo Matillas.org




Olvídense de buscar setas al campo. Este año la cosa ha estado flojita

No hay setas no hay setas no

Olvídense de buscar setas de cardo y níscalos al monte, este año no merece la pena salir a buscar setas. Según los que saben del tema, la temporada micológica se da por finalizada debido al mal desarrollo que ha tenido este otoño.

Las lluvias han sido escasas y muy irregulares, y además las temperaturas se han mantenido demasiado altas durante los meses clave, como septiembre y octubre. Esto ha afectado directamente al crecimiento de las setas, que han aparecido en poca cantidad y de forma muy puntual, sin llegar a desarrollar una temporada normal como otros años. Esta combinación de calor y falta de humedad ha hecho que apenas hayan aparecido setas en zonas con tradición micológica.

Por mucho que tengamos ganas de salir con la cesta, la realidad es que no vamos a encontrar prácticamente nada. Insistir ahora solo lleva a caminatas con frustración y decepción, así que tomen nota del refranero porque «para ese viaje no hacían falta alforjas»

Eso sí, el monte sigue ahí, precioso como siempre en otoño, y sigue mereciendo la pena disfrutarlo con calma, paseando, sacando fotos, observando sin tocar y aprovechando el entorno natural que tenemos.

Cuando las condiciones vuelvan a ser las adecuadas y tengamos un otoño de verdad, con lluvias y temperaturas más normales, os avisaremos por aquí para que seáis los primeros en enteraros. De momento, lo más sensato es dejar descansar el campo y esperar tiempos mejores.

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lunes, 24 de noviembre de 2025 / Comentarios desactivados en Olvídense de buscar setas al campo. Este año la cosa ha estado flojita / Por Equipo Matillas.org




Estos Sitios Están En Todos Los Pueblos. en TODOS

Lugares comunes de Guadalajara

En esta parte de Guadalajara hay cosas que son tan fijas como el calor en verano. Son esos lugares de siempre, que están en todos los pueblos, pero que cada cual los siente como suyos: aquí hay sitios que no fallan.
Son los «lugares comunes» de nuestros pueblos. Son los clásicos de la comarca, los que no fallan, los autóctonos de esta tierra.

No hablamos de monumentos ni de postales. Hablamos de lo que realmente importa: el pilón, las bodegas, el frontón, las colmenas y las peñas.

Si tu pueblo no tiene alguno de estos, revisa, porque igual no es un pueblo de Guadalajara.

El Pilón: Siempre Está Ahí

Si no hay pilón, no es un pueblo. Así de claro.

El pilón es mucho más que una fuente. Es el meollo del pueblo y donde más de uno ha terminado dentro después de alguna fiesta (accidentalmente… o no tanto).

El pilón sirve para todo: para refrescarse, para sentarse a charlar y para acabar dentro cuando el tema se va de las manos.

Las Bodegas: Mejor Que Cualquier Terraza

Son fresquitas, tienen vino casero y siempre hay algo para picar.

Aquí las bodegas no son postureo. Son el sitio donde se bebe bien, se come mejor y se cuentan las mejores historias.

Aquí se arreglan los problemas del mundo, se repasan las fiestas y se celebra la vida con un vaso en la mano.

Las bodegas de esta tierra no se entienden, se viven.

Spoiler: casi ninguna historia de bodega empieza pronto ni termina pronto.

El Frontón: El Ring Local

Todos los pueblos de aquí tienen uno. Si no, se improvisa.

Es el sitio donde los chavales se pegan partidos eternos y donde los piques no se olvidan ni con los años.

Si el frontón hablara… más de uno saldría en los créditos.

Las Colmenas: Miel De Aquí, Punto

Las colmenas son la joya escondida de muchos pueblos de Guadalajara.

No es miel cualquiera. Es miel de pueblo, miel de esta tierra, miel de las buenas. La miel del pueblo no tiene rival, sabe a campo, a verano y a meriendas que te arreglan el día.

Aquí las colmenas son parte del paisaje. Y quien dice que nunca ha probado la miel del pueblo… no ha vivido.

Las Peñas: Donde se lía

Si un pueblo no tiene peñas, es que no hay fiesta. Así de simple.

Las peñas son el punto de encuentro, el cuartel general, el sitio donde se organiza todo (y se desorganiza más). Aquí nacen las mejores historias (y también las que nadie se acuerda). Si hay peña, hay jaleo asegurado.

Aquí se come, se bebe, se canta y se lía. Y si no se lía, no es peña.

 

Los Lugares Comunes (De Aquí, Sí o Sí)

Puede haber un pueblo con más o menos gente, más grande o más pequeño, pero si estás por esta zona de Guadalajara, estos sitios los tienes sí o sí.
Son lo que nos une. Lo que hace que todos los pueblos sean especiales, pero al mismo tiempo sean parte de lo mismo.

Y tú, ¿conoces algún otro «lugar común» que nos hemos dejado? Cuéntanoslo.

Te leemos. Y si hace falta, vamos de ruta para comprobarlo.

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jueves, 3 de julio de 2025 / Comentarios desactivados en Estos Sitios Están En Todos Los Pueblos. en TODOS / Por Equipo Matillas.org




Toc toc: descubrimos un nuevo visitante en Matillas

Pajaro carpintero en Matillas

Menuda sorpresa nos llevamos al ver a este curioso pájaro trepando por una de las paredes de la iglesia. Con su plumaje negro y blanco, su elegante silueta y esa cabeza roja que parece pintada a mano, el ave parecía andar en busca de algo… aunque en ese momento no sabíamos muy bien el qué.

Nos llamó tanto la atención que nos pusimos a investigar de qué especie se trataba. Pues bien, resulta que nuestro distinguido visitante es un pico picapinos (Dendrocopos major), una especie de pájaro carpintero que, aunque suele habitar en bosques y pinares, también puede dejarse ver en pueblos tranquilos como Matillas.

¿Qué hacía en la pared de la iglesia?

Pajaro carpintero en Matillas

Verlo picoteando ahí fue, cuanto menos, desconcertante. Parecía fuera de lugar… aunque, pensándolo bien, los que realmente estábamos descolocados éramos nosotros.
El ave, en realidad, no estaba perdida. Las grietas del muro y las texturas rugosas de la pared pueden ocultar insectos y arañas, y eso las convierte en zonas de interés para esta especie. Lo más probable es que estuviera buscando alimento entre las fisuras (si te fijas, hay telarañas en varios recovecos de la fachada).

¿Qué tiene de especial el pico picapinos?

Se le llama “carpintero” porque su pico es tan potente que puede perforar troncos duros con facilidad, como si fueran mantequilla. Además, su lengua, larga y pegajosa, le permite capturar larvas escondidas con la precisión de un chef manejando palillos.

Uno de sus comportamientos más conocidos es la construcción de nidos, horadando agujeros en los árboles para criar a sus polluelos.

Pero no todo es por necesidad alimenticia. El tamborileo característico —esos golpecitos rítmicos y repetitivos— también sirve para marcar territorio y atraer pareja. Así que si alguna vez lo oyes picotear en algo que no sea un árbol… puede que esté diciendo: “¡Eh! ¡Aquí vivo yo!”

Pajaro carpintero en Matillas

Un indicador de biodiversidad

La presencia del pájaro carpintero en Matillas es una señal positiva desde el punto de vista ecológico. Indica que el entorno que nos rodea conserva la calidad suficiente para albergar fauna silvestre especializada. Aunque no contemos con grandes masas forestales, nuestras choperas, campos de cultivo y árboles dispersos ofrecen un hábitat adecuado para diversas especies forestales.

Además, no hay que olvidar que la fauna silvestre también puede adaptarse a entornos humanos, sobre todo cuando estos mantienen cierta armonía con el medio natural, como ocurre en Matillas.

Una visita para recordar

Así que ya sabes: si un día escuchas un golpeteo rítmico y crees que están colgando un cuadro… míralo bien. Puede que tengas delante a uno de los visitantes más sorprendentes y entrañables que nos ha traído la naturaleza.

Para que se hagan una idea, aquí tienen un vídeo que explica cómo funciona el pico picapinos:

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domingo, 22 de junio de 2025 / 1 Comentario » / Por Equipo Matillas.org




Toda la vida viéndola ahí… y nunca supiste lo que era

Depósito de agua de Los Pozos

Ahí está. Quieta, firme, como si el tiempo no pasara por ella. La ves nada más llegar al barrio de Los Pozos: una silueta de hormigón recortada contra el cielo, como una torre vigía olvidada… o una chimenea sin humo. Lleva ahí toda la vida. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué es?

Ese gigante silencioso no es una torre de vigilancia, ni un monumento moderno, ni una estructura abandonada sin más. En realidad, es mucho más interesante de lo que parece: es un antiguo depósito elevado de agua. Aunque hoy lo veamos desmantelado, vacío y sin uso, en su día fue el alma del barrio de Los Pozos.

Depósito de agua de Los Pozos

¿Y qué hacía esa torre?

Pues nada menos que dar agua a las casas de la fábrica. Esta estructura era clave en el sistema de abastecimiento de las viviendas de la colonia de la fábrica que se asentó en Los Pozos. Su función era tan sencilla como ingeniosa: guardar agua en lo alto para distribuirla por gravedad. Sin cables, sin electrónica. Solo la fuerza de la altura.

Cuando aquí no había casi nada y casi nadie…

Depósito de agua de Los Pozos

Hace un siglo, Los Pozos era apenas un puñado de casas. Estaba la casilla de Renfe, una pequeña granja de cerdos, la escayola… y poco más. La fábrica construyó tres casitas adosadas para sus trabajadores. En una vivía la señora Mercedes, en otra el señor Mariano, y en la tercera, el barbero. Hoy ya no queda rastro de esas casas. Pero sí sigue en pie la torre que les abastecía de agua.

¿Cómo llegaba el agua hasta lo alto?

Depósito de agua de Los Pozos

Aquí viene lo curioso. El agua no caía del cielo, ni se recogía con canalones. Se extraía de pozos cercanos y se bombeaba hacia arriba con motores hidráulicos, que en aquella época funcionaban con vapor o diésel. Una vez el depósito estaba lleno, la presión natural hacía el resto, llevando el agua a los hogares, a los lavabos, a los fregaderos. Todo funcionaba gracias a ese depósito que, ahora, pasa casi desapercibido.

Un trozo de historia que aún resiste

Hoy, la torre está seca y sin uso. Pero sigue firme. A pesar del paso de los años, de la intemperie y del olvido, permanece como un símbolo del pasado industrial de Matillas: de esfuerzo compartido y de soluciones prácticas y brillantes.

¿Y si le devolvemos su valor?

Quién sabe. Tal vez algún día forme parte de una ruta histórica, o tenga una placa que cuente su historia. Por ahora, solo quienes preguntan —o leen esto— sabrán que esa estructura de hormigón es mucho más que una ruina. Es memoria. Es identidad. Es un testigo de todo lo que un día fue.

Así que la próxima vez que pases por delante, míralo con otros ojos. No es solo una torre. Es parte de ti. Parte de Los Pozos. Parte de la historia de Matillas.

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domingo, 1 de junio de 2025 / 1 Comentario » / Por Equipo Matillas.org




El Gurugú vive: Aves, rastros y naturaleza en Matillas

El Gurugu vive

 

Hace unas semanas, publicamos en el blog una foto de un pájaro que nos encontramos en el Gurugú:

 

Chova Piquiroja

 

Al principio, pensábamos que se trataba de un mirlo o un tordo común, pero pronto recibimos un mensaje que nos hizo abrir los ojos (¡y la mente!) hacia nuevas posibilidades.

Vane, amante de la naturaleza y miembro de la Asociación Micorriza, nos escribió para aclararnos el misterio: el pájaro en cuestión no era ni mirlo ni tordo, sino una chova piquiroja. ¡Vaya sorpresa!

Según Vane, es bastante raro que este ave se dejara ver por aquí, ya que suele habitar zonas rocosas. Sin embargo, nos explicó que las paredes que hay en el Gurugú podrían ser un buen lugar para que esta especie anidara. Y ahí las vió Vanesa:

Esto despertó nuestra curiosidad y nos llevó a preguntarnos: ¿qué otras sorpresas podría guardar este rincón natural de Matillas?

Una exploración inolvidable

Intrigada y emocionada por el hallazgo, Vane decidió investigar in situ qué otras maravillas podría esconder el Gurugú ¡Y vaya si las encontró!

En una excursión que realizó a finales de febrero, Vane volvió con un reportaje fotográfico espectacular y un montón de descubrimientos que nos dejaron con la boca abierta.

Durante su paseo, además de la chova piquiroja, avistó los primeros aviones roqueros de la temporada, que revoloteaban con su característica agilidad entre los riscos, y escuchó el canto inconfundible de la perdiz, resonando entre la vegetación. También se encontró con cogujadas, carboneros, mosquiteros y tarabillas, cada uno aportando su propio sonido a la sinfonía natural del lugar.

La flora del Gurugú: una explosión de vida

Pero no solo las aves captaron su atención. En su recorrido, Vane fotografió la flora típica de Matillas: la carrasquilla arbustiva, las aliagas en flor y nos mostró las diferencias entre quejigos y encinas (¡los quejigos son de hoja caduca!):

 

Además, identificó agallas del rosal causadas por avispas y descubrió alguna mariquita de siete puntos, señal de que la primavera ya estaba tomando protagonismo.

Rastros de mamíferos: huellas de vida oculta

Incluso cuando los mamíferos no se dejan ver, Vane nos mostró que sus huellas y rastros cuentan historias fascinantes.

Encontró excrementos de zorro, que delataban una dieta de bayas y pequeños mamíferos, además de darnos una pista sobre sus hábitos: estos animales suelen dejar sus marcas en caminos y sobre piedras o arbustos para marcar territorio:

Por la zona también identificó señales de corzos y ovejas, y más abajo en el pueblo, descubrió la gallineta o polla de agua, nadando con elegancia entre los juncos en el río.  Por cierto, nos explicó también la presencia en el Gurugú del junco churrero, que indica la existencia de humedad en la zona, algo fundamental para muchas especies.

Una invitación a conocer la naturaleza

Además de todo este conocimiento, Vane nos dejó un valioso consejo: podemos utilizar aplicaciones que ayuden a identificar aves y plantas.

Por ejemplo, nos recomendó el Identificador de Aves de SEO/BirdLife, y para las plantas PlantNet y ÁrbolApp, aplicaciones prácticas para todo aquel que quiera explorar la naturaleza con un poco más de información en el bolsillo:

Apps para descubrir naturaleza

 

Y nos recordó una frase inspiradora de Juan Luis Cifuentes Lemus: “Lo que se conoce se quiere, y lo que se quiere se cuida”.

Este tipo de iniciativas no solo enriquecen nuestro conocimiento del entorno, sino que también fomentan el amor por nuestro paisaje, por nuestras aves y nuestras plantas. Agradecemos enormemente a Vane por su espíritu curioso y su pasión por la naturaleza. Gracias a ella, hemos descubierto una faceta del Gurugú que muchos desconocíamos.

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domingo, 11 de mayo de 2025 / Comentarios desactivados en El Gurugú vive: Aves, rastros y naturaleza en Matillas / Por Equipo Matillas.org




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