El Gurugú vive: Aves, rastros y naturaleza en Matillas
domingo, 11 de mayo de 2025 / 184 lecturas

Hace unas semanas, publicamos en el blog una foto de un pájaro que nos encontramos en el Gurugú:

Al principio, pensábamos que se trataba de un mirlo o un tordo común, pero pronto recibimos un mensaje que nos hizo abrir los ojos (¡y la mente!) hacia nuevas posibilidades.
Vane, amante de la naturaleza y miembro de la Asociación Micorriza, nos escribió para aclararnos el misterio: el pájaro en cuestión no era ni mirlo ni tordo, sino una chova piquiroja. ¡Vaya sorpresa!
Según Vane, es bastante raro que este ave se dejara ver por aquí, ya que suele habitar zonas rocosas. Sin embargo, nos explicó que las paredes que hay en el Gurugú podrían ser un buen lugar para que esta especie anidara. Y ahí las vió Vanesa:
Esto despertó nuestra curiosidad y nos llevó a preguntarnos: ¿qué otras sorpresas podría guardar este rincón natural de Matillas?
Una exploración inolvidable
Intrigada y emocionada por el hallazgo, Vane decidió investigar in situ qué otras maravillas podría esconder el Gurugú ¡Y vaya si las encontró!
En una excursión que realizó a finales de febrero, Vane volvió con un reportaje fotográfico espectacular y un montón de descubrimientos que nos dejaron con la boca abierta.
Durante su paseo, además de la chova piquiroja, avistó los primeros aviones roqueros de la temporada, que revoloteaban con su característica agilidad entre los riscos, y escuchó el canto inconfundible de la perdiz, resonando entre la vegetación. También se encontró con cogujadas, carboneros, mosquiteros y tarabillas, cada uno aportando su propio sonido a la sinfonía natural del lugar.
La flora del Gurugú: una explosión de vida
Pero no solo las aves captaron su atención. En su recorrido, Vane fotografió la flora típica de Matillas: la carrasquilla arbustiva, las aliagas en flor y nos mostró las diferencias entre quejigos y encinas (¡los quejigos son de hoja caduca!):
Además, identificó agallas del rosal causadas por avispas y descubrió alguna mariquita de siete puntos, señal de que la primavera ya estaba tomando protagonismo.
Rastros de mamíferos: huellas de vida oculta
Incluso cuando los mamíferos no se dejan ver, Vane nos mostró que sus huellas y rastros cuentan historias fascinantes.
Encontró excrementos de zorro, que delataban una dieta de bayas y pequeños mamíferos, además de darnos una pista sobre sus hábitos: estos animales suelen dejar sus marcas en caminos y sobre piedras o arbustos para marcar territorio:
Por la zona también identificó señales de corzos y ovejas, y más abajo en el pueblo, descubrió la gallineta o polla de agua, nadando con elegancia entre los juncos en el río. Por cierto, nos explicó también la presencia en el Gurugú del junco churrero, que indica la existencia de humedad en la zona, algo fundamental para muchas especies.
Una invitación a conocer la naturaleza
Además de todo este conocimiento, Vane nos dejó un valioso consejo: podemos utilizar aplicaciones que ayuden a identificar aves y plantas.
Por ejemplo, nos recomendó el Identificador de Aves de SEO/BirdLife, y para las plantas PlantNet y ÁrbolApp, aplicaciones prácticas para todo aquel que quiera explorar la naturaleza con un poco más de información en el bolsillo:

Y nos recordó una frase inspiradora de Juan Luis Cifuentes Lemus: “Lo que se conoce se quiere, y lo que se quiere se cuida”.
Este tipo de iniciativas no solo enriquecen nuestro conocimiento del entorno, sino que también fomentan el amor por nuestro paisaje, por nuestras aves y nuestras plantas. Agradecemos enormemente a Vane por su espíritu curioso y su pasión por la naturaleza. Gracias a ella, hemos descubierto una faceta del Gurugú que muchos desconocíamos.
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Este artículo fue escrito el domingo, 11 de mayo de 2025 a las 22:19 y está guardado en la categoría Curiosidades, Historia(s). Puedes seguir los comentarios de este artículo con el RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.












