domingo, 6 de septiembre de 2026 / Comentar » / 29 lecturas
A veces, para entender cómo era la vida hace un siglo, no hace falta bucear en tratados sesudos de demografía. Basta con ver los detalles y observar con los ojos bien abiertos, fijándonos no solo en lo que dice, sino en cómo se dice.
Y así nos encontramos la lápida de Romana Castillo Serrano, fallecida a finales de agosto de 1930, con 35 años.
Al bajar la vista al epitafio, leemos con curiosidad:
«AQUI YACE ROMANA CASTILLO SERRANO, FALLECIÓ EL 27 DE AGOSTO 1930 A LOS 35 AÑOS DE DAD TU ESPOSO E IJA I PADRES I ERMANO NOTE OLBIDAN R. Y. P.»
La primera reacción de quien lo lee hoy suele ser de extrañeza: faltan haches (ija, ermano), se cuela una uve cambiada por be (olbida»), las palabras se juntan (note), se comen vocales (dedad) y se remata con un R.Y.P. con Y en lugar de la tradicional I latina.
¿Cómo es posible que una lápida, destinada a durar para la eternidad, tenga faltas de ortografía tan básicas?
La respuesta no está en el descuido ni en la desgana.
Al contrario: está en la historia real de España hace un siglo.
Hacia 1930, en España más de un tercio de la población no sabía leer ni escribir, una cifra que en los pueblos y zonas rurales se disparaba con creces. Además, muchos de los que tenían un conocimiento básico, solo alcanzaron a ir a la escuela cuatro inviernos mal contados, entre la siembra y la siega.
Esa lápida es la evidencia de cómo se escribía en la España real de entonces: se escribía como se hablaba.
Se escribía como se hablaba
Para quien aprendió de oído, la hache no existe porque no suena; la b y la v suenan idénticas; y al decir «de edad» o «no te olvidan», la lengua junta los sonidos.
A eso hay que imaginar la escena cotidiana de aquel agosto de 1930.
La familia Castillo Serrano, rota de dolor, le dictaría las palabras a un vecino que supiera escribir, o le llevaría un papel al cantero de la zona. Y el cantero -un oficial de mazo y cincel- se limitó transcribir lo que le habían puesto delante. Una vez picada la piedra, ya no hay vuelta atrás ni botón de borrar. Rectificar era arruinar una piedra que a la familia le costaría meses de jornales pagar.
Por eso esta lápida cuenta mucho más entre líneas que cualquier biblioteca de historia social.
Nos habla de la escuela que faltó, del aislamiento del campo, pero sobre todo de algo mucho más hondo: el esfuerzo tremendo de una familia humilde por reunir unas perras, encargar una losa para la posteridad y dejar dicho, con las letras que buenamente tenían a mano, que no la olvidaban.
Casi un siglo después, la ortografía se habrá quedado corta, pero el mensaje nos llegó intacto. Y eso es lo único que de verdad importaba.
Espera, ¿y si se pagaba por el número de letras que iban escritas en la lápida?
No se vayan todavía, que quizás la explicación sea más prosaica y terrenal. Y aquí vendría un detalle crucial que no solemos tener en cuenta: el precio de cada letra.
Antiguamente, los canteros y marmolistas no solo cobraban por el bloque de piedra, sino que tarifaban el trabajo a destajo: cada letra, número o símbolo labrado a golpe de cincel tenía un precio fijado. En una economía familiar donde cada peseta contaba y los jornales del campo apenas daban para subsistir, redactar una lápida era también un auténtico ejercicio de ajuste presupuestario.
Vamos, lo que venía a ser un telegrama pero en formato epitafio.
Había que condensar el dolor, el nombre y el recuerdo en el menor espacio y con el menor número de caracteres posible. Abreviar, suprimir letras redundantes, juntar palabras o recurrir a fórmulas telegráficas no era solo fruto de una escolarización precaria; era, muchas veces, la única forma de que la cuenta del picapedrero no se disparase. Cada letra que se omitía era un gasto menos; cada golpe de puntero contaba.
Ustedes quédense con la versión que mejor les venga.
Quizás sea por tema de transcripción oral básica o por cuestión puramente económica. O quizás ambas.
Esto sí que es un misterio a resolver.
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domingo, 30 de agosto de 2026 / Comentar » / 54 lecturas
Por mucho que nos lo hubieran explicado con números y esquemas, por muchas fotografías o vídeos que hubiéramos visto antes, nada —absolutamente nada— nos había preparado para lo que íbamos a sentir cuando el Sol se apagó a plena luz del día.
Sabemos que todo es pura mecánica celeste: la Luna interponiéndose con precisión milimétrica entre el Sol y la Tierra. Ciencia pura.
Pero cuando lo estás viviendo sobre el terreno, la teoría salta por los aires y te golpea de lleno una experiencia sensorial arrolladora, casi mística, que te encoge el pecho.
El silencio antes del asombro
Los minutos previos a la totalidad tuvieron algo de inquietante y sobrenatural. De repente, la luz cambió a un tono grisáceo y metálico, un crepúsculo extraño que no pertenecía ni al día ni a la noche. La temperatura cayó, se levantó una brisa fresca e imprevista y la naturaleza pareció contener la respiración: el entorno enmudeció, como si el tiempo y el universo entero se hubieran quedado en pausa.
Y entonces llegó el momento.
La oscuridad y tocar el infinito
El instante en el que abrimos los ojos fue un estallido. En el cielo quedó suspendido un círculo negro absoluto rodeado por la corona solar: un anillo ardiente, blanco perla, con un halo rosáceo, amarillento y fulguraciones vivas que parecían respirar.
En ese momento exacto, la contención se rompió por completo.
El torrente de emociones fue ingobernable y a cada uno le nació responder como pudo: unos gritaban al cielo fascinados («¡qué maravilla, qué bonito!»), otros aplaudían, muchos no podíamos articular más que un «buah, buah, buah» incrédulo mientras intentábamos mirar a todas partes sin perder detalle. Las lágrimas salieron a borbotones, sin freno, fruto de un escalofrío que nos recorrió el cuerpo de arriba abajo.
Muchos buscábamos un rincón tranquilo para vivirlo a nuestra manera, pero al final la magia estuvo en compartirlo. Entre cámaras y trípodes, nos abrazamos con amigos, buscamos con la mirada a los vecinos para fundirnos en un abrazo con los ojos empañados y nos descubrimos siendo parte de una pequeña comunidad improvisada. Matillas compartiendo el mismo latido, sobrecogidos y maravillados ante nuestra propia pequeñez.
El redoble final
Fueron apenas unos minutos, pero parecieron una eternidad suspendida. De pronto, el primer destello rompió por el borde y la luz regresó con fuerza para transformar la noche de nuevo en día.
Se acabó tan rápido como llegó, dejándonos con la piel erizada y la certeza de haber presenciado un auténtico regalo de la vida.
No hay adjetivos suficientes para describirlo: quien estuvo allí sabe que es algo que no se borrará de la memoria jamás.
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miércoles, 26 de agosto de 2026 / Comentar » / 35 lecturas
Vivir un eclipse de sol en Matillas es algo inolvidable, pero queríamos la postal adecuada.
Para que lo fuera, no podía faltar la silueta de nuestra iglesia en pie, como siempre debió ser.
Por unos minutos, el cielo se oscurece, el tiempo se detiene y en Matillas todo vuelve a su sitio.
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martes, 25 de agosto de 2026 / Comentar » / 21 lecturas
Tal día como un 12 de agosto de 2026, a las diez y media en punto de la mañana, la tranquilidad habitual de Matillas saltó por los aires. De pronto, los teléfonos móviles de todos los vecinos empezaron a gritar al unísono con un pitido estridente e imposible de silenciar.
Para buena parte del pueblo era el bautismo de fuego con el protocolo ES-Alert.
Muchos se quedaron mirando la pantalla sin entender qué demonios ocurría: un triángulo rojo de advertencia, el rótulo de Alerta de Protección Civil y un texto que bloqueaba el teléfono exigiendo ser aceptado. Entre el susto y la perplejidad, más de uno pensó si se trataba de una catástrofe inminente, una avería general o vete-a-saber-qué.
Pero nada de eso. La «emergencia» era que estábamos en el día del eclipse.
Y como parece que desde allí arriba nos ven a todos como a críos pequeños a los que hay que recordarles cómo atarse los cordones, el mensaje recopilaba un catecismo de recomendaciones paternalistas. Solo faltó que nos mandaran llevar la rebequita por si refrescaba.
Esa manía tan institucional de considerar a la ciudadanía incapaz de usar el sentido común, tratándonos como a escolares en su primera excursión al campo.
Ante el cataclismo que algunos habían profetizado sobre el colapso de las carreteras y la debacle mundial, la administración prefirió curarse en salud y poner diez capas de venda antes de que existiera el más mínimo rasguño.
Afortunadamente, como suele ocurrir cuando las cosas se dejan al criterio de la gente normal, el día discurrió con absoluta normalidad y civismo.
El eclipse llegó, la Luna tapó al Sol, la luz se volvió mágica por unos minutos y el mundo siguió girando.
Eso sí: el respingo que nos dio a todos el móvil a las 10:30 de la mañana todavía se recuerda.
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domingo, 23 de agosto de 2026 / Comentar » / 29 lecturas
Este agosto vivimos un momento de esos que quedan grabados en la memoria.
La expectación por el eclipse solar era máxima, y así lo demostró la multitud que nos congregamos en Matillas la Vieja esperando el minuto exacto en que el día se convertiría en noche.
El eclipse llegó, vio y venció.
Cumplió con creces y desató los silencios y los aplausos de rigor. Y fue justo cuando se reiluminó el cielo parecía que todo había acabado y que tocaba plegar bártulos, recoger sillas y trastos y poner rumbo de vuelta a casa.
Lo lógico era pensar que la función había terminado. Pero el espectáculo continuaba y nos sorprendieron los postcréditos.
Quienes se quedaron un rato más pudieron comprobar que la naturaleza guardaba un segundo acto magnífico.
A medida que el sol continuaba su descenso hacia el horizonte y la silueta de la luna todavía le mordía un costado, la luz del atardecer sobre los cerros y los campos adquirió una tonalidad insólita, casi metálica, mezclando los naranjas del ocaso con sombras extrañamente afiladas.
Seguramente el verdadero final no fue el punto álgido de la sombra, sino ver cómo esa media luna encendida de sol se escondía poco a poco tras el perfil de las montañas, regalando un crepúsculo que difícilmente volveremos a ver en muchos años.
Por eso, en los grandes acontecimientos (igual que en las películas), nunca hay que tener prisa por levantarse de la butaca. Siempre conviene quedarse hasta que terminen de pasar las letras y se enciendan las luces de la sala; quien espera al final de los créditos, casi siempre se lleva la mejor sorpresa.
Por cierto, en breve os traeremos la crónica con las impresiones, detalles y fotografías del ambiente del eclipse. ¡Atentos a matillas.org!
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martes, 4 de agosto de 2026 / Comentarios desactivados en Matillas La Vieja se lleva 0 euros de los casi cuatro millones de euros para rehabilitar el patrimonio religioso de Guadalajara / 44 lecturas
La Diputación de Guadalajara y la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara han vuelto a renovar su convenio anual para rehabilitar edificios religiosos con una inyección total de casi 3,9 millones de euros (de los cuales 2,1 millones salen de las arcas públicas de la Diputación). La idea sobre el papel es excelente: retejar, consolidar estructuras, arreglar humedades y diversos desperfectos de las iglesias de la provincia.
Sin embargo, basta echar un ojo al listado de las 21 actuaciones aprobadas para 2026 para sentir un jarro de agua fría.
Ni rastro de la iglesia de Matillas La Vieja.
Y lo que es más sangrante: tampoco hay un solo euro para ninguno de los templos que agonizan en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.
Parece que para las instituciones hay edificios que valen la pena y otros que literalmente son ruinas.
Lo más parecido a intervenir en un templo desmantelado que incluye este presupuesto es la actuación en Molina de Aragón, donde se va a construir una cubierta de madera sobre la antigua parroquia de San Martín. Pero hablemos claro: allí lo único que queda en pie es la fachada románica, el resto está totalmente en ruinas, aunque eso sí, muy bien consolidada.
Si en Molina se puede techar una ruina para salvaguardar lo que queda… ¿por qué en Matillas no se puede mover ni una sola piedra?
Se intuye -ya sin disimulo- que para quienes reparten los fondos nuestra iglesia simplemente no merece la pena. Un caso perdido. La han sentenciado al olvido y a que el tiempo y las inclemencias hagan el trabajo sucio.
Para el interés público, y por buscar el consuelo de los vecinos, la suerte de los fondos sí ha rozado a varios pueblos de nuestro entorno:
- Jadraque: Rehabilitación de las cubiertas de la iglesia de San Juan Bautista y de las linternas de sus cúpulas.
- Espinosa de Henares: Retejo a canal abierta de todas las cubiertas de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
- Cendejas de la Torre: Rehabilitación del pavimento interior de su iglesia parroquial.
- Sigüenza: Restauración de la fachada occidental de la Catedral (calles central y meridional).
Nos alegramos por los vecinos que verán sus iglesias a punto.
Pero no podemos evitar la sensación de que a Matillas La Vieja la han dejado morir, confirmando que en el mapa del patrimonio provincial hay pueblos de segunda.
MÁS INFO:
La Diputación ayuda al Obispado a rehabilitar 21 iglesias en 2026 con una aportación de 2.100.000 € de la inversión total prevista en el conjunto de las parroquias donde se ejecutan las obras, que ascenderá a 3.886.293,39 €.
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lunes, 3 de agosto de 2026 / Comentarios desactivados en Titánico, colosal y de vanguardia: Cuando Matillas tuvo un gigante de metal de 49 metros / 54 lecturas
A veces cuesta imaginar la magnitud de lo que fuimos si observamos únicamente las ruinas que quedan en pie.
Hoy, cuando paseamos por el entorno de la fábrica, el silencio parece haber ganado la partida. Sin embargo, si echamos la vista atrás y recurrimos a la memoria documentada y a las fotografías de época, descubrimos que lo que allí bullía no era una fábrica cualquiera: era vanguardia e ingeniería de primer nivel en la España de principios del siglo XX.
El mejor ejemplo de este prodigio de la técnica fue, sin duda, su colosal horno rotatorio para la fabricación de cemento. Un monstruo de hierro e ingeniería de cuarenta y nueve metros de longitud por dos metros y setenta centímetros de diámetro, instalado en El León por la firma Herederos de Alexander Hermanos allá por 1915.
Un prodigio colosal para la época
Para entender la verdadera dimensión de esta mole hay que situarse en el contexto de 1915. España era entonces un país fundamentalmente rural e industrialmente desigual. Ver llegar a Matillas la maquinaria despiezada de este gigante debió de ser un acontecimiento histórico para la comarca.
Pensad en la escala una vez montado en la fábrica: un cilindro continuo de casi 50 metros de largo (el equivalente a un edificio de más de 15 plantas recostado en el suelo) girando a altas temperaturas de forma ininterrumpida. Semejante estructura tenía la escalofriante capacidad de calcinar 40.000 toneladas de cemento anualmente. Para la época, esto no era solo una gran producción, era un esfuerzo de ingeniería que colocó a Matillas en el mapa nacional del progreso y la construcción moderna.
La memoria que rescatan las imágenes
Con el cierre de las instalaciones y el fin de la actividad fabril, de aquel prodigio no quedaron ni las cenizas. El horno fue desmantelado y, como tantos otros elementos de nuestro patrimonio industrial, acabó reducido a chatarra o dispersado lejos de aquí. Con su marcha se fue también una parte esencial de la identidad de Matillas y del sustento de muchísimas familias del valle.
Por eso adquiere tanto valor la fotografía histórica. Nos quedan las imágenes, los grabados y las reseñas técnicas de la época. Es gracias a esas estampas —donde la escala humana se ve reducida a una pequeña sombra— que hoy podemos proyectar en nuestra mente el verdadero alcance de la maquinaria que albergó nuestro pueblo.
El patrimonio no solo son las catedrales o los palacios de piedra; también lo fueron estos titanes de que trajeron el futuro a Matillas. Aunque el horno ya no esté, recordar la escala de lo que un día se levantó en El León es la mejor manera de no dejar que nuestra historia caiga en el olvido.
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domingo, 26 de julio de 2026 / Comentarios desactivados en Todo lo que se viene este agosto en Matillas: Fiestas, eclipse, fútbol y libros / 138 lecturas
Agosto asoma ya por la esquina y viene bien cargado: desde las esperadas fiestas hasta un evento astronómico histórico, pasando por nuevos proyectos culturales y mucho, mucho más.
¡Ya tenemos aquí el programa de las Fiestas de Verano 2026!
Se aproxima agosto y con ello nuestras fiestas. Os anticipamos el programa de actividades para que os vayáis preparando. Como siempre, dar las gracias a todas las personas que hacen posible que Matillas vuelva a llenarse de vida y ambiente.
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Muchos vecinos preguntan por los donativos y cuánto se suele poner. A modo orientativo (sabiendo que cada casa es un mundo), para poder mantener un programa de actividades tan completo se sugiere:
- Pareja: 60 €
- Por cada menor: Añadir entre 5 € y 10 € al importe de la pareja.
- Jóvenes con ingresos propios: 40 €
- Mayores de 80 años: La voluntad.
Cualquier importe, por pequeño o grande que sea, es más que bienvenido y profundamente agradecido para sacar las fiestas adelante.
Cuenta atrás para el Eclipse Solar (12 de Agosto)
¡Ya queda menos de un mes para una cita histórica! Matillas es un lugar privilegiado y perfecto para disfrutar del eclipse total de sol.
- Punto de reunión: Quedamos en Matillas la Vieja.
Dispondremos de gafas homologadas para los asistentes (hasta fin de existencias) ¡Id apuntando la fecha en el calendario!
Nuevo proyecto: «Dale una nueva aventura al libro»
Gracias al empuje inicial de nuestro vecino Carlos, ponemos en marcha una iniciativa preciosa y muy sencilla. Si tienes libros en buen estado que ya has leído y crees que pueden gustar a otros vecinos, ¡tráelos! Los pondremos a disposición de todos en un sistema de libertad absoluta para dejar y recoger.
- ¿Dónde está? En el armario ubicado en el hall del Centro Social.
- Horario: De lunes a viernes, de 9:00 a 13:00 h
Apelamos a la colaboración y responsabilidad de todos para que el sistema funcione de maravilla y los libros sigan circulando.
La fuente pública vuelve a funcionar
¡Por fin tenemos la fuente operativa y conectada de nuevo a la red de suministro!
Un pequeño recordatorio para todos: por favor, vamos a tratarla con cariño. Os pedimos expresamente no colgar recipientes ni garrafas del caño para evitar averías y que nos dure mucho tiempo en perfecto estado.
Cubierta la plaza del Plan de Empleo
Tras completar todos los trámites y procesos administrativos correspondientes, se ha incorporado la persona del plan de empleo que se encargará del servicio de mantenimiento durante los próximos meses.
Aprovechamos para dar las gracias a todas las personas que colaboran en el día a día para que nuestro pueblo luzca siempre limpio, cuidado y bonito.
Comienza el Torneo Alto Henares Junior para el CD Matillas
Aunque se acabó el Mundial, el fútbol no para. El CD Matillas ha arrancado este mismo domingo 26 de julio su participación en el Torneo Alto Henares Junior con un partidazo contra Cendejas de la Torre.
¡Mucho ánimo a nuestros chavales! A darlo todo en el campo y a llevar el nombre de Matillas bien alto.
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domingo, 19 de julio de 2026 / Comentarios desactivados en Todo un éxito de convocatoria: 27 aspirantes a la secretaría de Matillas / 43 lecturas
La convocatoria para cubrir la plaza de Secretaría-Intervención de nuestra agrupación —que compartimos con los vecinos de Bujalaro, Cendejas de la Torre y Negredo— ha tenido una respuesta excelente. Nada menos que 27 personas han presentado su instancia para optar al puesto, lo que demuestra el gran interés que despierta trabajar aquí.
Según se ha publicado oficialmente en el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara (BOPGU) del pasado miércoles 15 de julio (Cod. Anuncio 1870), el proceso ya se ha puesto en marcha de forma definitiva tras el decreto firmado por el alcalde, José Luis Gordon.
La primera criba y los siguientes pasos legales
Como es habitual en estos procesos de la administración, tras revisar la documentación se ha publicado la lista provisional de admitidos y excluidos. En esta primera criba, 23 aspirantes han sido admitidos directamente al cumplir con todos los requisitos iniciales.
Por otro lado, 4 personas han quedado excluidas provisionalmente debido a la falta de alguna firma o por no haber aportado la titulación requerida en el momento de la entrega.
Próxima parada: Examen en Guadalajara
Una vez superado este primer filtro y con el Tribunal de Selección ya designado, el proceso selectivo continuará con la fase de oposición.
Los aspirantes que sigan adelante están citados en la prueba práctica, que ya tiene fecha, hora y lugar fijados:
- Fecha: 5 de agosto de 2026.
- Hora: 10:00 horas.
- Lugar: Centro San José de la Diputación Provincial de Guadalajara (Calle Atienza, nº 4).
Es una excelente noticia que un puesto tan vital para el día a día y la gestión administrativa de nuestros municipios haya atraído a tantos opositores. Deseamos la mejor de las suertes a todos los participantes en el examen de agosto.
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domingo, 12 de julio de 2026 / Comentarios desactivados en Aleluyas del buen vecindario: el bando del Ayuntamiento, hecho verso (y sainete)) / 36 lecturas
Con la llegada del calor, el pueblo cambia de ritmo.
Vuelve la gente de fuera, las calles se animan y los días se estiran hasta bien entrada la noche. Quizás es la época más bonita del año, sí, pero también en la que más falta hace recordar cuatro normas básicas para que la convivencia no se nos vaya de las manos.
Hace unos días, desde el Ayuntamiento hacían llegar una nota con las recomendaciones habituales de cara al periodo estival. Un recordatorio sobre el uso de los contenedores, los horarios de descanso, los perros sueltos, los aparcamientos o ese peligro real de incendio que siempre nos acecha en verano. Nada que no dicta la lógica y el sentido común, pero que conviene tener fresco.
Como dice el refrán que una imagen vale más que mil palabras, se nos ocurrió dar una vuelta de tuerca al aviso institucional y convertir el bando municipal en todo un sainete ilustrado: unas Aleluyas del buen vecindario.
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A la manera de las antiguas aucas de toda la vida, hemos recogido las notas del Ayuntamiento y las hemos condensado en unas viñetas con sus correspondientes pareados. Un repaso para recordar que Matillas no es un resort, sino un pueblo vivo donde nos cuidamos y nos respetamos.
Aquí os dejamos nuestras Aleluyas.
Echadle un ojo, compartidlas si os apetece y, sobre todo… ¡a disfrutar del verano con cabeza!
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Guardado en: Album Fotografico, Fiestas y Tradiciones