Historia de Matillas

   

miércoles, 25 de enero de 2006 / 1.867 lecturas

La historia de Matillas va más allá de la moderna »La estación». Matillas »La vieja», abandonada y en estado desolador, está enclavada en lo alto de un altozano que domina el valle del Henares. A los pies del río se encuentra el pueblo de Matillas ‘La estación’, que se ha quedado con el nombre original del pueblo.

Primeras señales de vida

Calzada Romana
Clasica Calzada Romana

La historia de Matillas se remonta a épocas prehistóricas, como lo demuestran los fósiles encontrados cerca de la villa. Un poco más tarde pasaron por Matillas los romanos, apreciable en la calzada romana que pasaba por las lindes del municipio y cruzaba también la antigua Jadraque (Vara) o la monumental Sigüenza (Segontia).

Continuemos con un poco más de historia: llegaron los moriscos e invadieron casi toda la península. Sin embargo, reconquista mediante, Matillas fue de nuevo recuperada y adscrita a la jurisdicción de Atienza. Un poco más tarde, quedó en manos administrativas de Jadraque.
En el siglo XVI Matillas no era gran cosa. Con solo 12 o 13 vecinos estaba supeditada al albedrío de su entorno, fuera Jadraque, Valladolid o la misma Castilla.

Las guerras marcan la historia de Matillas

Archiduque Carlos
El archiduque Carlos, el último de los Austrias

Más que por sus actos, Matillas ha cobrado relevancia por ser el escenario de trágicas batallas históricas. Por ejemplo, nos encontramos en el siglo XVIII con la Guerra de Sucesión Española. En la Guerra de Sucesión, al morir Carlos II sin descendencia, se libró una guerra civil entre los partidarios de Felipe V y los partidarios de Carlos de Austria. En los terrenos aledaños a Matillas tuvo lugar una batalla de las más sangrientas que cuentan las crónicas.

Parecía predestinado que solo iba a quedar constancia de Matillas en base a conquistas en cruentas guerras. Siguiendo fieles este dictado, otro apunte histórico lo tenemos en el siglo XIX y la primera guerra Carlista. A grandes rasgos, se inició debido a los partidarios y detractores de Isabel II. Un frente carlista fue asediado cerca de Matillas, donde se instaló cierto tiempo. La posición privilegiada de Matillas, en lo alto de un altozano quizás explique porqué de tanto interés estratégico-militar.

De cualquier modo, Matillas seguía creciendo poco a poco. En 1845 Matillas tenía 59 habitantes. La iglesia dedicada a Ntra Sra. La Blanca presidía el altozano, junto con su Ayuntamiento (también escuela) y unas 18 casas. A su alrededor, las tradicionales cultivos alcarreños de trigo, avena, centeno y garbanzos. Igualmente pequeños rebaños abastecían a la pequeña Matillas.

Siglo XX: Llega Portland y Renfe

En eso que llegamos al siglo XX, cuando empieza el espectacular desarrollo del pueblo. Dos hechos iban a imponer un claro esplendor del pueblo. El primero fue la construcción de una fábrica de cemento a los pies de Matillas. En Matillas empezaron la abertura de canteras donde conseguir la materia prima de la fábrica. Hablamos del año 1904. Así se abrió primero una pequeña fábrica al pie de una cantera, conocida como El Gurugú. Un poco más tarde se abriría la Fábrica El León, dinamizadora del empleo de toda la zona.

Como bien saben, una fábrica sin infraestructuras no es nada. Y aquí es donde entra el segundo punto que fomentó el desarrollo de Matillas: el ferrocarril. A los pies de la fábrica de la inglesa Portland discurría la vía férrea Madrid-Barcelona, donde instalaron una estación de tren donde poder transportar el cemento de la Fábrica El León. Estos dos hechos: la fábrica de cemento (cuya chimenea preside el pueblo) y el ferrocarril le dieron un impulso vital a Matillas. Y ahora es cuando la gente decide a vivir a los pies de la fabrica de Matillas y de la estación de ferrocarril. Desde ese momento, a la gente que vivía a los pies de la fábrica se decía que vivían en La Estación.

Antiguamente, las fábricas eran más familias que meros empleadores, y los de Portland se preocuparon de hacer viviendas para sus trabajadores, las llamadas colonias, aún algunas en pie. En base al empuje de la fábrica nacen alternativas de ocio para los trabajadores: casino, baile, cine, bares, comercios… Igualmente, también se desarrollan empresas más modestas que trabajan los clásicos suelos de ‘mosaico’ tradicionales, verdaderos clásicos de la primera mitad del siglo XX. (Indicar que esos suelos no son del mosaico que se imagina, del tipo romano, sino del mosaico tradicional español)

Guerra Civil Española
Guerra Civil

Más o menos en medio de todo este ferviente desarrollo tuvo la última guerra que asoló Matillas: la Guerra Civil Española. Igualmente que en contiendas anteriores, Matillas escribió sus páginas en la historia. Una guerra donde los frentes nacionales y republicanos dejaron graves huellas en la memoria histórica, y donde las brigadas internacionales jugaron un importante papel en Matillas, especialmente las fuerzas italianas.

Finales s.XX: declive

Pasada la posguerra, Matillas sigue avanzando en el desarrollo de la comarca. Sin embargo, la limitación en el desarrollo social hace que muchos habitantes decidan emigrar a la capital. Lenta pero inexorablemente, empieza el declive de Matillas. A mediados de los 80 se considera no viable la fábrica de cemento y se cierra definitivamente. Un duro golpe para la población, de la que apenas ha logrado levantar la cabeza. Todo lo que había venido con la fábrica empieza a desmoronarse. Las tiendas cierran. La gente sigue su éxodo.
Y así llegamos hasta el día de hoy, con sólo un bar y una tienda abiertos. Y de paso la línea de tren poco a poco apaga sus luces y muere convirtiendo la estación en un simple apeadero donde a duras penas paran algunos cercanías.

Matillas hoy

Hoy día, con apenas 180 habitantes censados, la vida gira en torno de la iglesia (por causa de fuerza mayor… o no) y del Bar Rijujama. Los únicos puntos de trabajo a día de hoy es la antigua fábrica de El León, ahora reconvertida en almacén de semillas Agrosa y el aserradero a la entrada del pueblo o el propio Rijujama.
Pero no todo van a ser malas nuevas. Por ejemplo, el acondicionamiento y alcantarillado de casi todo el pueblo ha supuesto un plus de calidad de vida. Igualmente se han creado unas respetables instalaciones deportivas municipales, apenas en uso por falta de juventud (aunque perdimos por el camino el campo de fútbol). Otros logros son el hogar del jubilado o la mejora del alumbrado en todo el pueblo. Y tantas cosas que se no quedan en el camino…

Hoy día, la quietud que rige la actividad en Matillas solo se rompe por el espontáneo paso de los trenes (hoy día solo pasan cercanías, mercancias y El Estrella a las 23 h) y los cláxones de los vendedores ambulantes. Desde las visitas diarias del panadero (hace tiempo cerraron las tahonas del pueblo) o de los camiones de venta ambulante o el butanero o las fragonetas de melones de Villaconejos o los que compran los colchones de lana. Ni tan solo el paso de las horas marca la vida en Matillas: hace tiempo se estropeó el reloj del ayuntamiento. De cualquier modo, Matillas siempre será especial.

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Este artículo fue escrito el miércoles, 25 de enero de 2006 a las 19:32 y está guardado en la categoría Inclasificable. Puedes seguir los comentarios de este artículo con el RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

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